Empatía y Asertividad. La historia

Empatía: Cuando ponerse excesivamente en el lugar del otro es un problema. El Rol de la asertividad.

 

En esta oportunidad, les quiero contar la historia de una persona que conocí al finalizar un entrenamiento en una empresa del Noroeste Argentino.

La protagonista de esta historia es Silvina[i], una profesional de aproximadamente 30 años que trabaja en un empresa familiar de mediana envergadura en la Provincia de Salta (Argentina). Silvina, según pude observar en las distintas reuniones que llevamos a cabo en la empresa era sumamente empática. Siempre se ponía en el lugar de los demás. En ocasiones, se quedaba trabajando fuera de horario si era necesario cubrir a algún  compañero de trabajo que tenía problemas para hacer horas extras en temporadas de mucha labor.

Silvina se desempeñaba  en un área de compras, razón por la cual permanentemente tenía que negociar con proveedores de la empresa.  Estos proveedores, cuando conocieron más a fondo la personalidad de Silvina, comenzaron a aprovecharse de su bondad y de su excesiva “empatía”.

Silvina comenzó a tener graves problemas con sus jefes como consecuencia  de los malos acuerdos a los que arribaba con los proveedores. Estuvo a punto de perder su empleo. A Dios gracia, sus jefes le tenían mucha estima, ya que además de ser una persona excelente era muy dedicada en sus tareas.

Lo cierto era que la empresa tenía demasiados problemas de aprovisionamiento y hasta financieros debido a los desventajosos tratos que Silvina obtenía.

Comenzamos a trabajar con Silvina en el desarrollo de la “asertividad”. En esta tarea tuvo un rol preponderante una psicóloga laboral especializada en coaching organizacional. Lo que queríamos lograr era que Silvina sea capaz de decir “no” cuando las propuestas de los proveedores eran desventajosas para la empresa.

Finalmente, y después de un entrenamiento intensivo,  Silvina fue capaz de racionalizar y detectar aquellas situaciones contrarias a los intereses de la empresa. De ese modo, desarrolló la habilidad necesaria para rechazar aquellas peticiones opuestas a sus necesidades, y como tenía un talento natural hacia la empatía, pudo lograr que al demostrar a los proveedores que entendía su problemática, ellos comprendieran que ella (o la empresa) requería otra cosa. De ese modo, pudo alcanzar un equilibrio casi perfecto entre empatía y asertividad a la vez.

 



[i] El nombre real de esta persona fue reemplazado por uno ficticio, debido a razones de confidencialidad.

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